“Muchas gracias por su compañía en el día de hoy. Espero que la emoción que me embarga no me traicione y me permita compartir con ustedes algunas de mis vivencias. Desde temprana edad tuve intereses especiales por la educación, así que realicé estudios de bachillerato pedagógico y me convertí en maestra de escuela, fueron años maravillosos que me impulsaron a continuar y me licencié en Psicopedagogía.
En el año 1978 culminé esos estudios en la Universidad Externado de Colombia. Un favor del destino hizo que Juan Alberto Aragón y yo nos reencontráramos, para no volver a separarnos jamás.
Tomamos la decisión de empeñar nuestros mejores esfuerzos en algo que para los dos ha sido una pasión. La Fundación Universitaria Konrad Lorenz.
En un comienzo trabajé en el sector académico, pero los avatares de la vida institucional me ubicaron en la administración. Desde allí ha sido mi aporte, mis jueces son ustedes y mi maestro Juan Alberto Aragón.
Trabajar en una empresa académica es apasionante. Siempre me ha acompañado la convicción de que esto es construir futuro, y también tengo la certeza de que lo que se avecina es más comprometedor que lo que hemos logrado. La investigación y la revolución tecnológica nos ha llevado a avances inimaginados en todas las áreas del saber.
En educación y para no ir muy lejos, en nuestra institución tenemos alumnos en Francia, México, Colombia, el profesor en Estados Unidos y la plataforma educativa en la Konrad Lorenz.
Sí, somos una institución joven, que nació hace apenas 27 años, cuando se hacían búsquedas bibliográficas en ficheros, las clases se apoyaban con papelógrafos, nos comunicábamos por correo… pero de papel; no existía Internet, ni celulares, no habían descodificado el genoma humano. Hoy podemos decir, que la institución y todos nosotros hemos sido afortunados porque nos cogió de frente y en forma rápida la nueva ola y nos hemos sincronizado con la era de la tecnología educativa , somos algo así como dijo la Dra. Graciela Amaya, cuando le preguntaron por la Konrad Lorenz, recién posesionada como Vicerrectora Académica “es una institución que aprende”.
Recuerdo un discurso de nuestro Rector hace 18 años, en el marco de los 20 años de una universidad, “La información y la tecnología, no es solo cuestión de comprarlas, hay que estudiarlas, asimilarlas y luego enseñarlas” tengo la seguridad de que las instituciones que no inviertan en recursos humanos, en investigación y en tecnología, están condenadas al fracaso, al igual que los maestros que no asuman el compromiso que les compete. Para unos y otros ya no es fácil dormir sobre los laureles. La velocidad con la que se produce conocimiento es abrumadora, la competencia es cada vez más feroz y de lo que estoy segura es que la Konrad Lorenz, no se quedará atrás.
Hoy quiero casar un desafío con los maestros e investigadores, porque la institución no es nada sin ustedes; los reto a asimilar y a enseñar; los desafío a ubicarse en la cresta de la ola, a llevar grupos de investigación a su máximo desempeño, a utilizar las nuevas tecnologías de la educación.
Por nuestra parte podrán contar con inversión, con el compromiso de ubicarnos entre los rápidos; no seremos los más ricos, pero sí los eficientes, los informados, los decididos, los que llevarán a los estudiantes que confiaron en nosotros a construir sus proyectos de vida, a que se sientan orgullosos de sus maestros, de su alma mater, a que cuando los veamos en otros contextos, nos podamos mirar a los ojos con orgullo y cariño, pero especialmente para los maestros con la tranquilidad del deber cumplido.
El compromiso que asumo hoy, de acompañar a nuestro Rector, lo hago con la ilusión humilde de seguir aprendiéndole, de continuar con su hoja de ruta, la honestidad, porque eso es lo que como su compañera de vida, le he conocido. Se habrá equivocado en muchas cosas, pero jamás ha traicionado sus principios, lo que sé que lo ha guiado, es su deseo de procurar una buena educación para todos.
Hace 27 años éramos 2 construyendo un sueño, hoy somos una familia grande, con virtudes y defectos, pero comprometida y leal, por eso me siento tranquila, porque sé que la solidez más importante de una empresa, es su capital humano. La solidez financiera ocupa un segundo lugar.
A mi hermano Fernando, gracias por tu apoyo y por estar siempre cerca de mí.
Muchas gracias”. |